La prevención en montes privados.

Lo de que "el monte está muy sucio" es una expresión manida que se oye de forma recurrente en los medios de comunicación y en la opinión pública. Dejando claro que la palabra "suciedad" es una forma desafortunada de referirse a la vegetación; en la provincia de Cuenca podemos decir que el 69% de la superficie forestal es de propiedad particular y, en toda Castilla-La Mancha, dicho porcentaje aumenta hasta el 77% (datos del IFN3), cifra muy aproximada a la media nacional. Por tanto, ¿a quiénes pertenecen esos montes mal denominados "sucios"?¿Qué grado de responsabilidad tiene el propietario en la prevención de incendios forestales?

Aprovechamiento maderero previo al área de defensa en un monte particular.
Las acciones preventivas de los servicios de prevención y extinción de incendios suelen centrarse en las zonas donde son responsables directos de su gestión, es decir, en los montes propios y en los montes de utilidad pública (MUP) (en la mayoría de los casos, los montes propios son también montes de utilidad pública, por lo que hablaremos, en general, de prevención en los MUP).

Pero la prevención contra incendios forestales no tiene sentido si no se planifica, como mínimo, a escala comarcal. De poco sirve realizar áreas de defensa en MUP si forman un mosaico con montes particulares y éstos últimos no están gestionados. Por tanto, es necesario habilitar formas para que la prevención se extienda a estas fincas privadas.

Área de defensa en un monte particular de P. nigra.

Buscando soluciones.

Muchas veces, la iniciativa de gestionar montes privados parte de las propias Administraciones, que necesitan que los dispositivos de prevención den continuidad a sus trabajos en zonas privadas. Generalmente, los propietarios suelen aceptar la propuesta: áreas de defensa en su finca sin ningún coste. Pero no siempre es fácil transmitir que la prevención debe ser cosa de todos y no todo el mundo está de acuerdo con este tipo de trabajos cuyo beneficio es más indirecto.

La forma de solucionar la necesidad de que los montes privados sean gestionados para la prevención de incendios forestales se enfoca de diferentes maneras en cada Comunidad Autónoma. A grandes rasgos, podemos decir que en algunos sitios las obras se declaran de utilidad pública y, por tanto, se establece una obligatoriedad de ejecución, en otros se establecen convenios o acuerdos directos con los propietarios y, por último, en otros se establecen sistemas de incentivos o ayudas económicas.

Área gestionada en un monte privado.
En Castilla-La Mancha durante muchos años se funcionó con acuerdos directos con los propietarios de grandes fincas, pero la insuficiencia de las actuaciones llevó en 2009 a realizar la primera Orden de ayudas para la prevención de incendios forestales. Debido al éxito de la medida, se continuó con sucesivas convocatorias en 2010 y en 2014 y está previsto continuar con esta línea de trabajo que tan buenos resultados está recibiendo.

Área de defensa multifuncional que sirve para prevención, caza, accesos, etc.

Aunque al principio hubo un periodo de ajuste a una nueva forma de trabajar y a unos nuevos criterios en los tratamientos selvícolas, todos los implicados en estas ayudas: propietarios, empresas y Administraciones, comenzaron a mostrar su satisfacción con las mismas. Pero ciertamente, en general el sistema funciona por el gran interés y la iniciativa que muestran las empresas forestales en realizar estos trabajos y en ampliar su cartera de clientes. Se echa de menos, por parte de los propietarios privados, un verdadero interés en la prevención de incendios en sus montes. Es necesario concienciarlos de que el problema de los incendios forestales no entiende de límites posesorios y que la prevención es mucho más compleja que realizar una línea perimetral de su finca.

Los límites de las fincas no siempre son zonas estratégicas para la defensa contra incendios forestales.

Actuaciones responsables.

Cuando se produce o se propaga un incendio forestal en una finca privada, en muchas ocasiones los propietarios piden que los servicios de extinción actuemos pronto y rápido, pero si la finca no se encuentra debidamente gestionada, no siempre es posible actuar por razones de seguridad. Los propietarios (y ya no hablamos sólo de privados) tienen que entender que son los responsables del estado de sus fincas y que si no están dispuestos a invertir en ellas, los servicios de extinción no tendrán más remedio que dejarlas arder bajo determinadas condiciones. Son escenarios de grandes incendios y, si no hay oportunidades de extinción, no queda más opción que buscarlas en otro sitio.


Actuaciones de extinción apoyadas en áreas de defensa y en zonas de oportunidad.

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